Hola!!

hoy me encuentro en Argentina, Pais del tango y la buena gastronomia, maravillosos paisajes han acompañado mi travesia.

SON MUCHAS LAS RAZONES PARA VISITAR ESTE HERMOSO PAIS

ENTRE ELLAS LOS BELLOS PAISAJES,TENEMOS RIOS , MONTANAS, NIEVE, PLAYAS, BUENAS CARNES, VINOS, CULTURA,  Y CUEROS LOS MEJORES DEL MUNDO !

CULTURA

FESTIVIDADES


Fiesta Nacional de la Cereza
Los Antiguos (Provincia de Santa Cruz).
La localidad es considerada la capital provincial de dicho fruto, ya que posee un microclima particular que favorece su cultivo. La celebración incluye exposiciones artesanales, degustaciones, números musicales variados y elección de la reina.

Feria de Artesanos Nacionales
Reconquista (Provincia de Santa Fe).
En esta localidad del Departamento de General Obligado, se congregan los artesanos de todo el país, con exposición de trabajos en diversos materiales: cuero, madera, yute, hilo, cerámica, etc.

Fiesta Nacional del Chamamé
Corrientes (Provincia de Corrientes)
Durante cuatro noches, los más destacados músicos nacionales y de la región se lucen en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola de la capital provincial para celebrar su música y su danza, al calor de guitarras, acordeones y el vibrante sapucay.

Fiesta Nacional de la Doma y el Folklore
Jesús María (Provincia de Córdoba).
Es un festejo ya tradicional que se realiza en el Anfiteatro Municipal en horario nocturno y que incluye jineteadas y exhibición de destrezas criollas. Los espectáculos musicales se basan en la actuación de destacados solistas y conjuntos del folklore nacional, en los que no faltan los deliciosos contrapuntos de payadores de todo el país.

Festival Nacional del Malambo
Laborde (Provincia de Córdoba)
Es esencialmente una instancia de competencia, en la que un jurado especializado evalúa a los participantes según un estricto reglamento que exige fundamentalmente el respeto por la tradición. Cada noche, junto a las competencias, tiene lugar la actuación de artistas consagrados de la música folklórica y de delegaciones extranjeras provenientes de Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia y Chile.

Festival Nacional de la Esquila
Río Mayo (Provincia del Chubut).
La celebración convoca a los trabajadores más especializados para concursar por el mejor tiempo de esquila, sin dañar al animal. Se organiza también una gran jineteada con categorías de gurupa surera, crina limpia y doma con bastos y encimera. Se presentan grupos de danzas folclóricas. La fiesta se cierra con la elección de las Reinas del Vellón y de la Esquila, un desfile de delegaciones gauchas y un gran baile popular.

LITERATURA

El Último Medio Siglo

En los años ´60 la industria cultural produjo en el continente americano una verdadera revolución editorial, conocida como el boom. Dos novelas anteriores pueden considerarse precursoras: Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sábato yBomarzo de Manuel Mujica Láinez, que tuvieron una importante repercusión en el público lector. Una relectura de la obra de Roberto Arlt desde la crítica académica, más los importantes cambios político–sociales que caracterizaron a esta década configuraron un campo para la literatura de aquellos años, que tuvo sus mejores expresiones –más allá de las variables de género y estilos– en la producción de Julio Cortázar (Rayuela), Alejandra Pizarnik (Los Trabajos y las Noches), Manuel Puig (La Traición de Rita Hayworth), Juan José Saer (El Limonero Real), Abelardo Castillo (Cuentos Crueles), Tununa Mercado (Celebrar a la Mujer como a una Pascua), Noemí Ulla (Los que Esperan el Alba), Liliana Hecker (Los Bordes de lo Real) y Horacio Salas (La Soledad en Pedazos), entre otros.

La década siguiente se ensombreció con la dictadura militar, que provocó el exilio de notables creadores como el poeta Juan Gelman (Cólera Buey) y los narradores Antonio Di Benedetto (Zama) o Daniel Moyano (El Vuelo del Tigre), y la desaparición forzada de Haroldo Conti (Mascaró), Roberto Santoro (No Negociable) y Rodolfo Walsh (Operación Masacre).

El retorno de la democracia permitió la reedición y relectura de textos y autores, entre ellos: David Viñas (Jauría), Ricardo Piglia (Respiración Artificial), Eduardo Belgrano Rawson (No se Turbe Vuestro Corazón), Miguel Briante (Ley de Juego), conjuntamente con la aparición de una “escritura de la memoria” que intentaba dar cuenta –con dispares resultados– de lo ocurrido en los años de plomo: Pedro Orgambide (Pura Memoria), Osvaldo Soriano (No Habrá Más Penas Ni Olvido), Juan Martini (La Vida Entera), Tomás Eloy Martínez (La Novela de Perón), Javier Torre (Quemar las Naves) o Jorge Manzur (Tinta Roja).

En cuanto a la actualidad, la proximidad temporal impide un análisis equilibrado. Las elecciones de los lectores recaen en la obra de César Aira (La Serpiente), Juan Forn (Nadar de Noche), Alberto Laiseca (Los Soria), Roberto Fontanarrosa (No sé si he sido Claro), Angélica Gorodischer (Menta), Elsa Osorio (Cielo de Tango), Martín Caparrós (El Tercer Cuerpo), Sylvia Iparraguirre (El Parque), Josefina Delgado (Salvadora, la Dueña del Diario Crítica) y Federico Andahazi (El Anatomista) –por citar sólo a algunos–.

GASTRONOMIA ARGENTINA

La cocina argentina es el resultado de una sabrosa síntesis, producto del aporte de los platos europeos pertenecientes a las distintas corrientes migratorias, sazonados y combinados con alimentos propios del suelo nativo.
Forman parte de la gastronomía criolla el asado con cuero, el locro, la carbonada, la humita, el mote, el tamal, la chanfaina, las empanadas, el chipá, la mazamorra, el dulce de leche, el arrope, la yema quemada, el quesillo de cabra con miel de caña y una deliciosa variedad de dulces regionales. La infusión característica es el mate –compartido con sus vecinos latinoamericanos del Sur– preferentemente “verde” o “cimarrón” (amargo), con sus variantes: dulce, cocido, de leche y “tereré”. Las bebidas tradicionales, en tanto, son el vino patero, la aloja y la chicha (estas últimas en las provincias del Noroeste).

Mitos Urbanos

La Dama de la Vela

Cuentan los habitantes de la ciudad de Corrientes que en el edificio de la Escuela Normal “Juan Pujol”, una antigua construcción señorial, suele verse por las noches a una bella joven, hermosamente vestida con un largo traje de encaje blanco y una capa de pana roja, recorriendo los pisos y escaleras de mármol con una vela encendida en la mano. Ante las primeras luces del alba, la misteriosa criatura se desvanece.

La Dama Vestida de Negro

En San Gregorio, localidad cercana a Venado Tuerto, Provincia de Santa Fe, sus pobladores relatan que una mañana de cerrada llovizna, un abastecedor del frigorífico Maru de Rufino encontró en la ruta 14 a una mujer vestida de negro que hacía el tradicional gesto de autostop. La llevó hasta la ciudad y cuando la dama se bajó, tras agradecerle por haberla acercado hasta escasa media cuadra de su casa, le dijo su nombre: Nancy Núñez. Poco después, el hombre se enteró de que Nancy Núñez había fallecido un año y medio atrás en un extraño accidente, cuando la avioneta que piloteaba su marido había perdido una de sus ruedas impactando en el auto que ella conducía, lo que le había causado la muerte instantáneamente. El sorprendido abastecedor descubrió también que el lugar en donde había parado para levantar a la mujer, entre Cristophersen y San Gregorio, era exactamente el sitio donde había ocurrido la tragedia que poco antes había conmocionado a la localidad. Otros testimonios dan cuenta de la misma aparición, en la misma ruta, a la altura del lugar del accidente.

ARTES PLASTICAS

El siglo XX y la actualidad

Las tendencias impresionistas

El regreso de París de Martín Malharro y su inmediata exposición en 1902, marcó la aparición del impresionismo en nuestro país, al que adhirieron Faustino Brughetti y Ramón Silva. El paisaje luminoso se convirtió en centro de la pintura argentina, elección que compartieron los postimpresionistas Fernando Fader, Cesáreo Bernaldo de Quirós y Pío Collivadino, integrantes del grupo Nexos. Esta agrupación participó activamente en el debate sobre la realización de un arte nacional, estimulado por los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

El peso de lo social

Alrededor de 1920 surgieron los Artistas del Pueblo, correlato plástico del grupo literario de Boedo. Alejados del folklorismo o de la nostalgia del pasado propiciados por la generación anterior, este núcleo formado en bibliotecas de izquierda al calor de las obras de Tolstoi, puso el énfasis en los problemas sociales. José Arato, Adolfo Belloq, Guillermo Facio Hébequer, Abraham Vigo y el escultor Agustín Riganelli expusieron en fábricas y barrios y crearon un Salón de Independientes al cual asistió también, pese no compartir íntegramente sus postulados, Benito Quinquela Martín, identificado con el Grupo de La Boca, en el que descollaron Alfredo Lazzari, M. Carlos Victorica, Eugenio Daneri y Víctor Cúnsolo.

Esta tendencia del arte social se intensificó en el realismo crítico de los años 30, que rechazaba la abstracción por considerarla elitista. En esta corriente sobresalieron Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso y Demetrio Urruchúa, quienes apelaron al mural, a técnicas y procedimientos como el collage, la fotografía y el montaje y desarrollaron una importante tarea educativa en centros de enseñanza artística.

Esta línea será retomada a fines de la década del 50 por el Grupo Espartaco, integrado por Ricardo Carpani, Juan Manuel Sánchez y Mario Mollari, quienes por medio de la monumentalidad buscarán llevar el arte al pueblo.

Las vanguardias

Paralelamente al surgimiento de la tendencia realista, en las antípodas de losArtistas del Pueblo, del naturalismo y del impresionismo, otro grupo de creadores se nucleó en torno a la divisa retorno al orden, en busca de formas libres y equilibradas, aunque alejadas del academicismo. Adhirieron a esta tendencia Emilio Petorutti y Xul Solar, sumándose luego Norah Borges, Alfredo Bigatti y Alfredo Guttero, allegados al grupo literario de Florida.

Por su parte, artistas argentinos residentes en Francia: Horacio Butler, Hector Basaldúa, Aquiles Badi, Lino Spilimbergo y Raquel Forner, formaron el Grupo de Parísbajo la consigna de buscar “lo eminentemente estructural de los valores plásticos”.

Hubo también una tendencia figurativa que puso el acento en la introspección, nutriéndose de lo cotidiano. Raúl Soldi, Fortunato Lacámera y Miguel Diómede, representantes de la denominada pintura sensible, cultivaron la expresión de matices delicados con una fuerte carga de subjetividad.

Mientras se afianzaba el realismo crítico, en las antípodas se fortalecían las propuestas surrealistas del Grupo Orión, compuesto por Vicente Forte, Luis Barragán y Leopoldo Presas, entre otros. No obstante, artistas identificados con los postulados de cambio social adoptaron algunos rasgos vanguardistas como Berni o Spilimbergo, quienes transitaron momentos cuasi surrealistas. Otros en cambio, como José Planas Casas y Juan Batlle Planas fueron exponentes “puros” de esta tendencia.

A partir de los años 50, Roberto Aizemberg, Osvaldo Borda, Jorge Tapia y, posteriormente, Guillermo Roux retomarían esta senda en la que convivían poesía, metafísica y elementos oníricos.

Segunda mitad del siglo XX

En 1944 la revista Arturo se convierte en portavoz de la abstracción geométrica rechazando el arte figurativo. Considerada como una segunda vanguardia, los defensores de la abstracción o arte concreto: Carmelo Arden Quin, Gyula Kosice, Tomás Maldonado y Lidy Prati, se reconocían herederos de Pettoruti. De este grupo luego surgieron otras propuestas como la Asociación Arte Concreto Invención,Madí y el perceptismo.

Hacia 1952 se constituyó el Grupo de Artistas Modernos de la Argentina, con José Fernández Muro, Sarah Grilo y Miguel Ocampo, quienes propugnaban el cambio de la racionalidad geométrica hacia la liberación de los sentimientos y la primacía de lo subjetivo. Sin abandonar la abstracción, pero centrados en nuevas búsquedas, figuras como Martha Peluffo, Víctor Chab, Josefina Robirosa y Osvaldo Borda conformaron a su vez el Grupo Boa.

Todos estos encuentros marcaron una nueva etapa del vanguardismo en el país y prepararon el camino para movimientos como el arte óptico y cinético (Julio Le Parc, Hugo Demarco y Luis Tomasello), el informalismo (Kenneth Kemble, Fernando Maza y Mario Pucciarelli), la Nueva Figuración (Luis Felipe Noé, Jorge de la Vega, Ernesto Deira y Rómulo Macció), el arte destructivo (Barilari Kemble, Jorge López Anaya y Antonio Seguí) y el happening (Marta Minujín, Rodolfo Azaro, Margarita Paksa y León Ferrari) – tendencias propias de la década del 60, que tuvo su epicentro en el Instituto Di Tella–. Dirigido por Enrique Oteiza y Jorge Romero Brest, el Di Tella estimuló no sólo el uso de materiales no convencionales sino el abandono total de formalismos, en un ámbito de absoluta libertad formal, en el que se borraban las fronteras entre creador, obra y vida cotidiana.

Simultáneamente, habían comenzado las primeras manifestaciones delconceptualismo, que puso su acento en lo irónico y caótico del desorden cotidiano. Sobre esta línea trabajaron Alberto Greco y Edgardo Antonio Vigo y, en un plano de acción pura: Nicolás García Uriburu y Carlos Ginsburg.

El cierre del Di Tella en 1970 por presión de las autoridades militares, dio lugar alCentro de Arte y Comunicación, donde nacería el Grupo de los 13, luego Grupo CAYC en 1975. Integrado por Jaques Bedel, Jorge Glusberg, Víctor Grippo y Clorindo Testa –entre otros–, propiciaba exposiciones de arte conceptual, arte ecológico, arte pobre, arte de proposiciones y arte cibernético. Sin integrarse en propuestas colectivas, coincidieron desde distintas miradas sobre el concepto Lea Lublin y Liliana Porter, quienes prefigurarían el neococeptualismo, encarnado posteriormente en Jorge Macchi y Juan Paparella.

Contrariamente, otros artistas mantenían el acento en las injusticias sociales. Cabe mencionar entre ellos a Antonio Seguí, Carlos Gorriarena, Alberto Heredia y Jorge Demirjian. El realismo optó por una representación mimética del mundo, exacerbada a veces hasta un hiperrealismo preciosista como el que cultivaron Hugo Laurencena, Carlos Arnaiz, o Héctor Giuffré. En esta línea y protagonizando experiencias vinculadas a la política, se destacó Tucumán arde de Juan Pablo Renzi. Oscar Bony, Pablo Suárez y Diana Dowek pueden ser considerados parte de esta fusión entre arte y compromiso militante. Esta postura implicó retomar la senda del arte concreto basado en los principios de la percepción visual y la reivindicación de géneros tradicionales, como se ve en las obras de Víctor Magariños, María Martorell, Rogelio Polesello y los integrantes del Grupo de Arte Generativo: Eduardo Mac Entyre y Miguel Ángel Vidal. También por estos años se acentuó la expresión de la identidad latinoamericana, a través de técnicas y motivos propios del arte precolombino. En este camino, Marcelo Bonevardi, Alejandro Puente y Pérez Celis alimentaron el denominado constructivismo rioplatense.

Tras la dictadura militar y con el retorno de la democracia, se potenciaron las búsquedas. A principios de la década del ’80 surgió el Grupo de la Abstracción Sensible (Carlos Silva y Raúl Masón) que impulsó el retorno al arte figurativo y al trabajo artesanal, enfatizando los elementos pictóricos decorativos y ornamentales que habían sido desvalorizados por el arte conceptual. Hacia 1982 el Grupo IIIII(Guillermo Kuitca, Osvaldo Monzo y Pablo Bobbio, entre otros) y el Grupo Babel(Nora Dobarro, Juan Lecuona y Gustavo López Armentía, por citar sólo a algunos) cuestionaron el concepto de unidad artística y comenzaron a usar elementos extraídos de la historia del arte como lenguaje.

La década de los 90 estuvo signada por el arte light o kitsch con abundancia de elementos escolares, domésticos, cotidianos y baratos, en una atmósfera de artificio y cinismo, matizada con elementos retrospectivos resignificados y descontextualizados: Jorge Gumier Maier, Graciela Hasper, Román Vitali, Karina El Azem y Fabio Casero cultivaron esta tendencia. Otro grupo eligió recuperar los principios de la abstracción agregando estilos y materiales de campos no artísticos: Fabián Marcaccio, Alejandra Padilla y Silvia Gurfein son algunos de los nombres de esta corriente. Como contrapartida, hubo otros creadores que mostraron una veta sensible a los problemas y miserias sociales de la época y para mostrar ese rostro apelaron a lo abyecto, integraron en sus obras lo perverso y lo feo con alusiones permanentes a la violencia, a lo efímero de la vida y a la degradación corporal. En esa senda expresiva recurrieron a materiales corrompibles de origen animal o humano y a elementos rotos o fuera de contexto. Este fue el camino transitado por Daniel Santoro, Nicola Costantino, Alicia Herrero, Gabriela Sacco y el Grupo Escombros –con su estética de lo roto–.

MUSICA ARGENTINA

Argentina es considerada como uno de los países latinoamericanos con mayor variedad en el aspecto musical. Es posible, en consecuencia, hallar un gran repertorio de géneros, en función de la diversidad cultural que la caracteriza.

Música Indígena

Los pueblos originarios todavía conservan su música, aunque con posibilidades escasas de difusión masiva. La tradición oral de chiriguanos, chorotes, mapuches, pilagás, tehuelches, tobas, wichíes –entre otras comunidades originarias– ha sido recopilada con trabajos de campo desde 1931 por parte investigadores del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega.
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Música Folklórica

En la fusión con los elementos de la conquista española, se fue conformando lo que se conoce como el folklore nacional, destacándose especies como la zamba, el chamamé, el carnavalito o el pericón, cada uno con sus ritmos e instrumentos propios, característicos de cada región. Sin embargo, todas ellas fueron permeables a las influencias de regiones vecinas o de países limítrofes.
Sobre la base de estas creaciones colectivas, se afianzó una importante corriente apoyada en la individualidad creadora de destacados compositores como Atahualpa Yupanqui, Tránsito Cocomarola o Linares Cardozo, quienes nutrieron la denominada música de proyección folklórica. Recientemente, para su interpretación se han agregado instrumentos no convencionales como saxo, flauta traversa, órgano, teclados y batería, innovación que va ganando adeptos de manera paulatina.
Para más información sobre cancioneros y ritmos tradicionales, dirija su consulta al Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL).

El Tango

La Murga

Es otro género significativo de la cultura urbana, fuerte expresión de los sectores populares en los carnavales. Su origen es incierto, aunque se inscribe en la tradición carnestolenda del exceso y la liberación de los cuerpos, acrisolada con el candombe (surgido en el Río de la Plata y patrimonio de los esclavos traídos desde África).
La última dictadura militar argentina prohibió tales festejos, pero las murgas barriales sobrevivieron y con la conquista de la democracia renovaron su gracia y su brío.

El Rock

Iniciada la década del 60, la Argentina fue sacudida musicalmente por el fenómeno "beatle" y algunos grupos locales procedieron a imitarlos. Sin embargo, hubo talentos que encontraron su expresión propia. El éxito de ventas del primer LP de rock nacional grabado por Los Gatos, dio cuenta de que ya había en el país un público para el género y con Almendra y Manal, quedó configurada a comienzos de los 70 la trilogía fundacional. A esta etapa pertenece también el dúo Sui Géneris, que impuso sus temas acústicos, hoy verdaderos clásicos.
El segundo momento se caracteriza especialmente porque el género se convierte en un espacio urbano de resistencia al autoritarismo dictatorial. La máquina de hacer pájaros, Serú Girán, León Gieco y el regreso de los grupos fundacionales son hitos de esta etapa que culminó en un fortalecimiento del rock a partir de la guerra de Malvinas (1982), cuando la dictadura militar prohibió la difusión de música en inglés. Al mismo tiempo, aparecieron nuevas figuras que concitaron gran aceptación.
El retorno a la democracia se vio acompañado del regreso de músicos del exilio o del surgimiento de grupos que aportaron un estilo bailable.
En la década del 90 el género abarcó propuestas variadas: el rock puro, el pop, el punk, el metal, el rap. Actualmente ya ha incorporado el ska, el reggae y otras especies, con las connotaciones temáticas que diferencian tales vertientes entre sí.

Otras Expresiones

La cumbia se introdujo en el país desarrollándose con ritmos mucho más simples que en Colombia, su tierra de origen. Aunque esta música suele ser sinónimo de distracción o de evasión, hay una vertiente contestataria que, con expresiones, giros y jerga propia, intenta marcar la diferencia.
También el cuarteto, como expresión de la cultura popular ha tenido una importante expansión en los últimos tiempos, sobre todo entre los sectores de menos recursos.

Música Académica

Con la conquista española se produjo el ingreso de los primeros instrumentos musicales europeos, mientras que en el período colonial la actividad musical se tornó más intensa, merced a la intervención de las órdenes religiosas.
A comienzos del siglo XVIII se propició la enseñanza y se intensificó el aporte del viejo continente a través de la visita de músicos y de la importación de partituras y libros de música. En 1757 se construyó en Buenos Aires el primer teatro de óperas y comedias y en 1783 se inauguró el Teatro de la Ranchería.
Con el movimiento emancipador de Mayo, se renovó la canción patriótica, destacándose figuras como Blas Parera, Luis Ambrosio Morante o José Picazarri.
A ellos le siguieron los denominados precursores, primeros compositores nacidos en suelo argentino: Juan Pedro Esnaola, Amancio Alcorta y Juan Baustista Alberdi. No se trataba de profesionales sino de aficionados, que alternaban su vocación musical con otras actividades. Los géneros en boga eran la música de salón, concebida para la danza, y la canción; al igual que en Europa, la música de cámara formaba parte de la vida cotidiana.
La generación siguiente incluyó a músicos ya profesionales: son los nacidos entre 1860 y 1875, entre cuyos representantes más notables figuran Alberto Williams, Julián Aguirre y Arturo Berutti.
A esta generación le sigue un conjunto destacado de músicos nacidos entre 1875 a 1890, que estudiaron en Europa y al regresar desarrollaron su actividad como creadores, docentes, fundadores de institutos o directores de sociedades musicales. Su formación los llevó a incursionar en todos los géneros y a adoptar una actitud más conciente ante la recolección folklórica. Entre ellos se destacan Felipe Boero, Ernesto Drangosch, Floro Ugarte y Carlos López Buchardo, director–fundador en 1924 del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico que hoy lleva su nombre.
A partir de fines de la década del 20 se produjo la irrupción de lenguajes neoclásicos en la música culta argentina, lo que significó la primera aparición de una vanguardia que cambió el rumbo de la generación anterior.
La producción argentina en las décadas del 40 y del 50 estuvo a cargo de los primeros egresados del Conservatorio Nacional y en este escenario, dos músicos representaron las dos tendencias en pugna: Alberto Ginastera y Carlos Guastavino.
Los comienzos de la década del 60 generan cambios experimentales de relevancia y destacan Alicia Terzian, Guillermo Graetzer y Roberto García Morillo.
En la actualidad, los creadores argentinos que no desdeñan la exploración instrumental, la electroacústica, y la apropiación de nuevas tecnologías, consolidan una trayectoria musical que prestigia al país. Por citar sólo algunos: Oscar Di Lisia, Carlos Carmona, Gabriel Senanes o Ricardo de Armas.