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Cultura Brasil
La cultura brasileña se refiere a los varios pueblos que constituyen la demografía de ese paíssudamericano: indígenas, europeos, africanos, asiáticos, árabes etc, así como a la amplia gama de manifestaciones a través de las cuales se ha ido expresando esta amalgama de expresiones culturales: música, pintura, literatura, cine, arquitectura. Como resultado de una intensa mixtura entre los pueblos, surgió una realidad cultural peculiar, que sintetiza las varias culturas.
La tensión entre lo que seria considerado una cultura popular y una erudita siempre fue bastante problemática en el país. Durante un largo período de la historia, desde elDescubrimiento de Brasil hasta mediados de los siglos XIX y XX, la distancia entre la cultura popular y la cultura erudita era bastante amplia: la primera buscaba ser una copia fiel de los cánones y estilos europeos, la segunda era formada por la adaptación de las culturas de los diferentes pueblos que formaron el pueblo brasileño en un conjunto de valores, estéticas y hábitos rechazados y despreciados por la élites. Gran parte del proyecto estético modernistafue justamente el de rescatar en los campos considerados "nobles" de la cultura (las artes en general, la literatura, la música, etc.) y hasta los hábitos cotidianos, considerándola como una legítima cultura brasileña.
Arte y cultura
ARQUITECTURA
Son numerosas las edificaciones de la arquitectura brasileña que han sido proclamadas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Probablemente la ciudad de Olinda, en el Estado de Pernambuco, sea el mejor ejemplo de la arquitectura colonial, sin olvidar el Centro Histórico de Salvador de Bahía, considerado como uno de los más finos ejemplo de la arquitectura portuguesa de la época colonial. Por otro lado, en Minas Gerais, en Ouro Preto, se encuentra la pieza maestra del arquitecto Antonio Francisco Lisboa, conocido como “Aleijadinho”, en la Iglesia del Buen Jesús, siendo el mejor exponente de la época dorada del barroco brasileño. Los restos de las misiones jesuitas del siglo XVII en Río Grande do Sul, en las fronteras entre Brasil, Argentina y Paraguay son un notable ejemplo del trabajo en madera, mientras que el centro urbano de Brasilia ha sido considerado por la UNESCO como una de las mejores muestras de la arquitectura moderna brasileña. En cuanto a la arquitectura en la zona del Amazonas, la riqueza que proporcionó la explotación del caucho, provocó la construcción de edificios de influencia europea. En Manaus, no en vano llamada el “París de los Trópicos”, sobresalen el Teatro Amazonas, el Complejo Flotante del Muelle, el Palacio de Justicia, de influencia francesa o la Secretaría de Seguridad en la Plaza de la Saudade, todos ellos ejemplos de aquel boyante período.
PINTURA Y ESCULTURA
Los primeros pintores de la época colonial fueron los misioneros jesuitas y benedictinos, quienes pintaron iglesias, claustros y objetos sagrados bajo la influencia del estilo barroco europeo. El arte barroco brasileño tiene su culmen en el siglo XVIII, cuando la abundancia de oro atrajo a numerosos artistas que mostraron su talento creando bellos trabajos. En los siglos XIX y XX los artistas brasileños siguieron las tendencias internacionales del neoclasicismo, romanticismo, impresionismo (Funchal García, Vicente Leite), academicismo y modernismo (Emiliano di Cavalcanti o Cándido Portinari). En cuanto a pintores de estilo autóctono, destacan las obras de Victor Meirelles y Rodolfo Amoedo. De la escultura contemporánea se distinguen los trabajos de María Martins, Bruno Giorgi y Victor Brecheret, que han alcanzado renombre mundial. En cuanto a las diferentes piezas e instrumentos del arte indígena, éstas tenían, en sus orígenes, finalidades religiosas o utilitarias. Sin embargo, después de los primeros contactos con los extranjeros, los indígenas fueron transformando sus creaciones de acuerdo a la demanda de los comerciantes, quienes percibían en su artesanía un cierto valor para vender en las principales ciudades. Desgraciadamente hoy en día la mayoría de los indígenas producen su artesanía para venderla a los turistas. Destacan los trabajos realizados con las plumas de diferente aves, la cerámica, como la de los indios Marajó o Carajás o la cestería de los Kaxinawá.
Un acontecimiento que repercutirá en la vida artística de Brasil es la llegada de la misión artística francesa contratada por el gobierno brasileño y que desembarcó en Río de Janeiro en 1816. Arquitectos, pintores y escultores fueron maestros y contribuyeron al embellecimiento de las ciudades y a la preparación de las futuras generaciones de artistas.
Dos pintores posteriores a estos comienzos y cuyas figuras se destacan en el siglo xix son Meireles de Lima y P. de Figueiredo e Meló. En la segunda mitad del siglo xix se destaca también la figura de J. Z. da Costa, quien consolidó su renombre con las decoraciones de la iglesia de la Candelaria en Río de Janeiro.
El primer pintor de carácter brasileño fue José Ferraz de Almeida Júnior (1850-1899), que dejó numerosas pinturas costumbristas y paisajes de su tierra realizados dentro de las formas académicas, con las que se había familiarizado en los años de estudio que transcurrieron en París. Un numeroso grupo de pintores de retratos, paisajes, escenas religiosas o costumbristas dieron también un lugar a este país en la pintura romántica y realista del siglo xix.
En el siglo xx llegaron a Brasil las corrientes nuevas en pintura, sobre todo expuestas por los literatos. En 1922 realizóse en San Pablo la Semana de Arte Moderno, que reflejaba las transformaciones que se operaban en Brasil; y provocó movidos debates sobre las nuevas manifestaciones artísticas. Además, en esos años se produjo paralelamente a la industrialización del país, que originó grandes fortunas personales, un movimiento de mecenazgo que facilitó la entrada de obras de arte extranjeras, enriqueció los museos, organizó muestras internacionales, como la Bienal de San Pablo, y llevó, en fin, a primer plano la consideración de los múltiples problemas que acarrea para un país el fomento de las artes. Por otra parte, la nueva arquitectura brasileña requirió la colaboración de los pintores, y con tal motivo renació la pintura mural en gran escala.
Cándido Portinari, Emiliano di Cavalcanti, Lazar Segal, Añila Malfatti, Alfredo Volpi, Tarsila do Amaral, Heintor dos Plazeres y otros intervinieron desde los primeros momentos en esta renovación de las artes, y las generaciones más jóvenes, entre las que se cuentan Da Costa, Serpa, Bandeira, Saldaña, Krajeber, etc., siguen de cerca todas las modalidades de la pintura contemporánea, dando a sus obras un marcado sabor autóctono.
GASTRONOMIA
Las influencias indígenas, africanas y portuguesas han hecho de la gastronomía de Brasil una de las más ricas y variadas del mundo. La cocina de Brasil es muy regionalizada, por lo que cada zona posee sus propios platos típicos que, a veces, son desconocidos de una región a otra debido a su gran extensión territorial. La cocina brasileña es fruto de una mezcla de diversos ingredientes europeos, indígenas y africanos. Muchas de las técnicas de preparación de los ingredientes más usados son de origen indígena, sufriendo adaptaciones por parte de los esclavos y de los portugueses. Estos hicieron adaptaciones de sus platos típicos substituyendo los ingredientes que faltasen por aquellos locales, más fáciles de obtener. Lafeijoada, plato típico del país, es un ejemplo de esto.
Los esclavos traídos a Brasil desde fines del siglo XVI, añadieron a la cocina nacional elementos como el aceite de palma o el cuscús. El ingreso de inmigrantes recibidos por el país entre los siglos XIX y XX, que llegaban en gran cantidad procedentes de Europa, introdujeron algunas novedades a la cocina brasileña, fortaleciendo el consumo de algunos ingredientes.
MUSICA
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Brasil es sinónimo de ritmo. Donde quiera que vaya encontrará gente escuchando música, cantando o bailando. Tal vez el origen se encuentre en las profundas raíces africanas, donde la música es un acto colectivo, una celebración y una fiesta. Los ritmos brasileños presentan una gran diversidad, gracias a la influencia ejercida por los tres continentes. Influencias que se han mezclado y que han provocado nuevos ritmos. Destaca la Samba, una mezcla de ritmos boleros con ritmos africanos (especialmente los procedentes del tam-tam de Angola). Es el ritmo más popular de Brasil que hizo su aparición, por primera vez, en el Carnaval de Río en el año de 1917. Los años 30 fueron los años dorados de este ritmo, quien tuvo en Carmen Miranda, a su mejor representante. Otro de los ritmos mundialmente conocidos es la Bossa Nova, que tiene sus orígenes en los años 50. Más que un estilo musical se trata de un movimiento con carácter de intelectualidad y con un nuevo planteamiento en la forma de cantar y de tocar los instrumentos. Su fundador fue Joao Gilberto, seguido de Jobim, el compositor de la famosa pieza “La Mujer de Ipanema”. El Tropicalismo, surgido al final de los años 60, provocó una especie de indulto para todas las tradiciones musicales del pasado. En este ritmo se mezclan todos los ritmos. La Música Popular Brasileira, paralela a todas estas propuestas musicales, es difícil de clasificar dada la variedad de influencias recibidas. Sus máximos exponentes son Chico Buarque, quien mezcla los tradicionales ritmos de samba con ritmos modernos, Paulinho da Viola o Milton Nascimiento. En cuanto a la Música Regional esta es muy diversa y variada. Destaca, en el noreste, el forró, una extraña mezcla de ritmos mexicanos y ritmos locales que incorpora el acordeón europeo, la armónica y la zabumba (de origen africano); el “trío eléctrico” o “frevo baiano”; el carimbó, la música del Amazonas; el Afoxé, ritmo negro de origen religioso y muy cercano al Candomblé o la Lambada, entre los ritmos más recientes.
LITERATURA
La literatura brasileña ha venido a ser conocida por definir perfectamente a la gente del país. A mediados del Siglo XIX, brasileños, indios y esclavos crearon trabajos muy buenos, incluyendo poemas de Antonio Gongalves Días y Antonio de Castro Alves, así como el libro de Guarani, de 1857, por José de Alencar.
A principios del siglo XX, el novelista Joaquim Maria Machado de Assis y Euclides da Cunha se hicieron famosos por su representación de situaciones reales en el cambio de la sociedad brasileña. Machado de Assis escribió Don Casmurro en 1900, una obra que fue traducida a varios lenguajes. De la obra de Cunha debemos destacar Rebelión, de 1902.
Después de 1920, la literatura brasileña adquirió influencia regional. Famosos novelistas escribieron sobre las luchas de los habitantes del noreste de Mina Gerais, como Jubiaba, en 1935, por Jorge Amado y el Demonio que paga en los territorios de interior, de 1956, por Joao Guimaraes Rosa.

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